Por qué callar puede hacer que la otra persona hable
Para obtener información durante una intervención policial hay algo evidente: hay que saber preguntar.
Una buena pregunta puede abrir una conversación, aclarar lo ocurrido y aportar información que hasta ese momento desconocíamos.
Pero existe otra habilidad igual de importante y que muchas veces olvidamos:
saber qué hacer después de formular la pregunta.
En ocasiones preguntamos, la persona responde brevemente y, casi inmediatamente, hacemos otra pregunta.
Sin embargo, dejar unos segundos de silencio puede darle algo muy importante: tiempo para pensar, recordar y continuar hablando.
Y detrás de algo aparentemente tan sencillo existe bastante psicología.
Pregunta, escucha… y no tengas prisa
Imagina una intervención por un posible caso de malos tratos en el ámbito familiar.
POLICÍA:
—Cuéntame con tus propias palabras qué ha ocurrido.
PERSONA:
—No ha pasado nada… solo hemos discutido.
El policía podría formular inmediatamente otra pregunta:
—¿Te ha agredido?
Pero también podría esperar antes de continuar.
POLICÍA:
—Cuéntame con tus propias palabras qué ha ocurrido.
PERSONA:
—No ha pasado nada… solo hemos discutido.
El policía permanece unos segundos en silencio, mantiene una actitud calmada y escucha sin juzgar.
PERSONA:
—Bueno… empezó a insultarme, después me agarró con fuerza del brazo y me empujó contra la pared.
La primera pregunta ha iniciado la conversación.
El silencio ha dejado espacio para que la persona se sienta escuchada, organice sus pensamientos y continúe explicando lo sucedido.
Esto no significa que siempre vaya a funcionar. Una víctima puede guardar silencio por miedo, bloqueo, vergüenza, dependencia emocional o temor a las consecuencias.
Por eso, el silencio debe ir acompañado de una actitud profesional, empática y respetuosa. No se trata de presionar, sino de crear un espacio seguro para que la persona pueda hablar cuando esté preparada.
¿Por qué el silencio puede ser tan poderoso?
Las conversaciones tienen un ritmo natural.
Una persona habla, la otra escucha y después responde.
Los estudios de Namik Koudenburg y sus colaboradores han mostrado que cuando ese flujo se rompe y aparece un silencio inesperado, las personas lo perciben rápidamente.
Seguro que alguna vez te ha ocurrido.
Estás hablando con alguien, aparecen unos segundos de silencio y alguno de los dos siente la necesidad de decir algo.
En una intervención policial podemos aprovechar ese momento de una manera sencilla: no precipitándonos a realizar inmediatamente la siguiente pregunta.
Además, ese pequeño espacio también puede permitir que la persona piense, recuerde y organice mejor lo que quiere contar.
Existe incluso una técnica: el silent probe
Esta forma de utilizar el silencio aparece en la literatura científica sobre entrevistas y se conoce como silent probe, que podríamos traducir como “sondeo mediante el silencio”.
Su funcionamiento es muy sencillo:
- Realizas una pregunta abierta.
- Escuchas atentamente.
- La persona termina su respuesta.
- Esperas unos segundos antes de volver a hablar.
El investigador Oliver C. Robinson explica que este silencio puede actuar como una invitación implícita para que la persona continúe hablando o desarrollando lo que estaba contando.
En lugar de preguntar inmediatamente:
“¿Y qué más?”
A veces basta con esperar.
Una buena pregunta consigue que una persona empiece a hablar. Saber escuchar puede conseguir que continúe.
¿Debemos mirar fijamente a la persona?
Podríamos pensar que mirar fijamente a alguien mientras permanece en silencio hará que continúe hablando.
Pero no es necesario ni parece ser la mejor opción.
Lo recomendable es mantener una actitud atenta y un contacto visual natural, sin convertirlo en una mirada intimidatoria.
Además, cuando intentamos recordar algo, es completamente normal apartar la mirada.
Incluso existen investigaciones muy interesantes sobre esto.
En un estudio de Vredeveldt y colaboradores se analizaron 95 entrevistas a testigos de delitos graves realizadas por la Policía de Sudáfrica.
Algunos testigos cerraban los ojos durante determinadas partes de la entrevista para concentrarse en el recuerdo. La información que proporcionaron fue considerada de mayor relevancia forense.
Por eso, si una persona aparta la mirada mientras intenta recordar algo, no necesariamente está evitando al policía.
Puede estar simplemente concentrándose
Escuchar puede ser mejor que confrontar
Un importante estudio que reunió los resultados de diferentes investigaciones comparó dos maneras de entrevistar:
Una más acusatoria y confrontativa.
Y otra basada principalmente en preguntar, escuchar y obtener información.
El metaanálisis de Meissner y colaboradores encontró que los métodos orientados a obtener información pueden ayudar a conseguir información de manera más fiable y reducir el riesgo de falsas confesiones.
La idea es sencilla:
El objetivo no es conseguir que una persona diga lo que queremos escuchar, sino conocer qué ha ocurrido realmente.
Para ello, preguntar bien, escuchar, no juzgar y dejar tiempo para responder puede ser más útil que presionar constantemente.
Un dato muy interesante: 75,9 % frente a 40 %
Un estudio realizado por May, Granhag y Tekin comparó dos formas diferentes de hablar con sospechosos simulados.
En una de ellas, el entrevistador mantuvo una actitud no acusatoria y no juzgadora. Presentó las contradicciones encontradas y permitió que la persona pudiera explicarlas.
En la otra, utilizó una forma de comunicación más confrontativa y no ofreció la misma oportunidad para responder y dar explicaciones.
Los resultados fueron muy llamativos.
May, Granhag y Tekin (2017). Estudio experimental con sospechosos simulados.
Esto significa que, aproximadamente, tres de cada cuatro participantes se mostraron dispuestos a proporcionar información cuando fueron entrevistados de una manera no acusatoria.
En cambio, con el enfoque más confrontativo, lo hicieron solamente cuatro de cada diez.
El estudio no demuestra que quedarse en silencio fuera la única causa de esa diferencia. Lo que muestra es que la manera de comunicarse con una persona puede influir considerablemente en su disposición a colaborar.
Una actitud calmada, respetuosa y no juzgadora puede mantener abierta la conversación. Una confrontación excesiva puede hacer que la persona se cierre y deje de proporcionar información.
El silencio NO significa que alguien esté mintiendo
Esto es muy importante.
Que una persona tarde varios segundos en responder no significa que esté mintiendo.
Puede estar:
- Nerviosa.
- Asustada.
- Intentando recordar.
- Organizando sus pensamientos.
- Confundida.
- Simplemente pensando qué decir.
Lo mismo ocurre si aparta la mirada.
Ninguna de estas conductas demuestra por sí sola que alguien esté mintiendo.
El silencio debe entenderse como una herramienta para mejorar la comunicación y dejar hablar, no como un detector de mentiras.
Preguntar es importante. Saber esperar también.
Una buena intervención no consiste en elegir entre preguntar o permanecer en silencio.
Las dos cosas se complementan.
Pregunta bien.
Escucha atentamente.
No interrumpas innecesariamente.
Tolera unos segundos de silencio.
Y deja que la persona termine de contar lo que tenga que contar.
Porque algunas veces puede aparecer información importante precisamente…
después de que nosotros hayamos dejado de hablar.
HABLAR ES UNA HERRAMIENTA POLICIAL. SABER CALLAR EN EL MOMENTO ADECUADO TAMBIÉN.
Estudios y fuentes utilizadas
- Koudenburg et al. (2011). How brief silences in group conversations affect social needs. Consultar estudio
- Robinson (2023). Probing in qualitative research interviews: Theory and practice. Incluye el concepto de silent probe. Consultar estudio
- Meissner et al. (2014). Accusatorial and information-gathering interrogation methods and their effects on true and false confessions. Consultar metaanálisis
- Memon, Meissner y Fraser (2010). The Cognitive Interview: A meta-analytic review and study space analysis of the past 25 years. Consultar metaanálisis
- May, Granhag y Tekin (2017). Interviewing Suspects in Denial: On How Different Evidence Disclosure Modes Affect the Elicitation of New Critical Information. Consultar estudio
- Vredeveldt et al. (2015). A field evaluation of the Eye-Closure Interview with witnesses of serious crimes. Consultar estudio
- Brimbal et al. (2021). Evaluating the benefits of a rapport-based approach to investigative interviews. Consultar estudio
